Menuda película nos está dando Microsoft últimamente. Después de años de romance con OpenAI —invirtiendo billones, integrando sus modelos en todo y presumiendo de ser la empresa que “entendía” la IA— ahora resulta que quieren el divorcio. Bueno, más bien una separación amistosa donde cada uno hace su vida pero siguen compartiendo piso hasta 2032.
La Declaración de Independencia de Redmond
Mustafa Suleyman, el CEO de IA de Microsoft (sí, ahora tienen un CEO específico para IA, porque por supuesto que lo tienen), ha salido públicamente a decir que su “misión personal” es construir superinteligencia. No conformarse con la de otros, no. La suya propia, con sus propios 15.000 GPUs Nvidia H100 y sus propios modelos MAI-1.
Es como cuando tienes 35 años, vives con tus padres y de repente anuncias: “Voy a independizarme y construir mi propio imperio”. Solo que aquí hablamos de billones de dólares y el futuro de la humanidad, así que algo más serio que mudarse a un estudio.
El Síndrome del “Ya No Te Necesito”
Lo más divertido de todo este asunto es cómo Microsoft está diversificando su cartera de IA como quien diversifica su portfolio de inversiones. Ahora hospedan modelos de xAI (el experimento de Elon), Meta, Mistral, y hasta se rumorea que probaron Claude de Anthropic para algunas tareas de Office. Imagínate: pagándole a AWS (su competencia) para acceder a un modelo que funciona mejor que el de su “socio” estratégico OpenAI.
Es el equivalente tecnológico a tener varias citas a la vez “para ver qué pasa”. Y la verdad, no les culpo.
Wall Street No Es Tonto
Los inversores ya se han dado cuenta del problemón. Cuando salió a la luz que OpenAI representa el 45% del backlog de ventas futuras de Microsoft, las acciones se desplomaron 357.000 millones de dólares en un día. Sí, has leído bien: 357 mil millones. De golpe.
Es lo que pasa cuando tu modelo de negocio depende en casi la mitad de lo que haga otra empresa que, por cierto, también está intentando independizarse de ti. Una relación tóxica en toda regla.
El Acuerdo de Octubre: Separarse Sin Drama
El acuerdo de octubre de 2025 fue la versión corporativa del “no eres tú, soy yo”. Microsoft convirtió sus derechos de beneficios en un 27% de propiedad (valorado en 135.000 millones), extendió los derechos sobre los modelos hasta 2032, y de paso se aseguró poder desarrollar AGI por su cuenta.
OpenAI, por su parte, consiguió libertad para buscar otros proveedores de cómputo y nuevos inversores. Básicamente se dieron permiso mutuo para “ver a otras personas”.
Mi Veredicto Kiwi 🥝
Esta movida de Microsoft me parece la jugada más inteligente que han hecho en años. Depender de OpenAI era como construir tu casa sobre arena movediza: suena bien hasta que la arena decide moverse.
Desarrollar MAI-1 y diversificar proveedores es lo que debería haber hecho cualquier empresa con dos dedos de frente desde el minuto uno. Porque seamos claros: en el mundo de la IA, si no controlas los modelos, no controlas tu futuro.
Suleyman dice que tendrán superinteligencia “este año”. Claro, y yo voy a escribir la próxima novela de Murakami. Pero oye, al menos ya no dependen de que Sam Altman tenga un buen día para que Copilot funcione correctamente.
Al final, esta separación era inevitable. Solo espero que cuando llegue el momento del divorcio definitivo, no se peleen por la custodia de los datos de entrenamiento.