Mientras nosotros nos preocupamos por si ChatGPT nos va a quitar el trabajo, Meta ha decidido que sus empleados se conviertan en datos de entrenamiento. Según Reuters, la compañía de Zuckerberg está instalando software de tracking en los ordenadores de sus trabajadores estadounidenses para capturar cada movimiento del ratón, cada clic, cada pulsación de teclado.
¿El objetivo? Entrenar modelos de IA para crear “agentes autónomos” que puedan hacer tareas laborales sin supervisión humana. Vamos, que quieren que la IA aprenda cómo trabajas… para luego sustituirte. Qué irónico.
El keylogger corporativo que todos esperábamos
Llamemos a las cosas por su nombre: esto es un keylogger. De esos que antes instalaban los malwares y ahora lo instala tu propia empresa “por el bien de la innovación”. Si cualquier otra empresa hiciera esto, estaríamos hablando de violación de la privacidad y posiblemente de un delito.
Pero claro, cuando lo hace Meta es “investigación para crear agentes IA revolucionarios”. El marketing es maravilloso, ¿verdad?
Lo más surreal es que los empleados han recibido memos internos informándoles de esta maravilla. Imagínate llegar al trabajo y que te digan: “Ah, por cierto, ahora grabamos todo lo que haces en el ordenador. Es para la IA. Tú sigue trabajando normal”.
La paradoja del trabajador digital
Piénsalo un momento: Meta está pidiendo a sus empleados que trabajen con normalidad mientras les graban cada gesto para entrenar a su futuro reemplazo. Es como si te pidieran que enseñes a tu sustituto y encima sonrieras mientras lo haces.
¿Qué pasa con la creatividad espontánea? ¿Con esos momentos donde navegas por Stack Overflow durante 20 minutos hasta que encuentras la solución? ¿Con las pausas para pensar? Toda esa información ahora es oro para entrenar modelos que “piensen” como humanos.
Y aquí viene la pregunta del millón: ¿de verdad van a trabajar igual los empleados sabiendo que cada tecla que pulsan está siendo analizada? Porque yo creo que no. Y si no trabajan igual, ¿qué calidad van a tener esos datos de entrenamiento?
El problema no es la tecnología, es el contexto
No me opongo a la IA ni a la automatización. Me opongo a convertir a los trabajadores en conejillos de indias sin consentimiento real. Porque seamos sinceros, ¿qué empleado de Meta va a decir “no” a esto? ¿El que quiera seguir cobrando?
La tecnología para hacer esto ya existía. Lo que ha cambiado es que ahora es socialmente aceptable que las empresas conviertan a sus empleados en datasets. Y eso sí que da miedo.
Mientras tanto, en España seguimos discutiendo si el teletrabajo es productivo. A este paso, Meta va a entrenar una IA que sepa hacer nuestro trabajo mejor que nosotros, y nosotros aún estaremos debatiendo si trabajar en pijama es profesional.
El futuro que nadie pidió
Lo más inquietante de todo esto es la normalización. Hoy es Meta grabando pulsaciones de teclado “para entrenar IA”. Mañana será cualquier empresa registrando tu comportamiento “para mejorar la experiencia del empleado”.
Estamos construyendo un futuro donde la privacidad laboral es un concepto del pasado, y lo estamos haciendo a cambio de promesas de eficiencia que, seamos honestos, van a beneficiar principalmente a los accionistas.
Porque al final, esos agentes IA autónomos no van a hacer el trabajo pesado para liberarnos y que podamos ser más creativos. Van a hacer todo el trabajo. Y nosotros vamos a estar en casa preguntándonos cómo hemos llegado hasta aquí.
Bienvenidos al futuro. Espero que hayáis disfrutado de vuestra privacidad mientras la teníais.